HEPATITIS

 

Es la inflamación del hígado y tiene como consecuencia que este importante órgano, el más grande de la cavidad abdominal , funcione inadecuadamente. Su duración puede ser breve ( aguda ), casi siempre sin dejar secuelas, o mayor a seis meses ( crónica ), causando problemas graves. Asimismo, es ocasionada por uso de medicamentos, alteración del sistema de defensas (inmunológico), consumo de alcohol, abuso de sustancias tóxicas e infecciones generadas por parásitos o microorganismos , siendo más frecuentes las de tipo viral .

Sobre estas últimas cabe mencionar que diversos agentes son capaces de ocasionar daño al hígado, como citomegalovirus (CMV) y virus Epstein Barr (EB); sin embargo, los más comunes son los llamados virus de la hepatitis (VH), a los que se clasifica con distintas letras (A, B, C, D y E) y cuya infección es de gravedad diversa.

Hepatitis A. De acuerdo con la Fundación Mexicana para las Enfermedades Hepáticas, es la infección viral del hígado más frecuente en nuestro país y, por fortuna, la más benigna (no es de gravedad), ya que el sistema de defensas controla casi siempre al agente responsable de este problema, el VHA, y lo elimina por completo.

La mayoría de los casos se presentan en niños y jóvenes, debido al consumo de agua y alimentos contaminados (expuestos a moscas y cucarachas) o por frecuentar lugares insalubres. En menos de 1% de los pacientes hay complicaciones de gravedad, como atrofia o muerte del hígado (hepatitis colestásica o fulminante).

Hepatitis B. Es causada por el VHB, y se estima que 10% de los pacientes que la contraen padecerán inflamación crónica del hígado debido a que su organismo no elimina al virus. Este problema puede evolucionar desfavorablemente hasta dar origen a cirrosis (sustitución de tejido hepático sano por otro parecido a cicatrices, pero incapaz de cumplir sus funciones normales) e incluso cáncer (formación de células anormales que dan lugar a tumores).

Su vía de transmisión más común es el contacto sexual, aunque no se deben descartar otras formas posibles: transfusión sanguínea, compartir rastrillos, cepillo dental y agujas contaminadas (casi siempre por uso de drogas intravenosas), tatuajes o perforaciones ( piercing ) con material no esterilizado , y de una mujer infectada a su hijo en el momento del alumbramiento (vía perinatal ).

Hepatitis C. Se estima que 80% de los pacientes infectados por el virus que genera este padecimiento (VHC) no pueden eliminarlo, de modo que sufren inflamación crónica de esta víscera y sustitución de tejido funcional por otro parecido a cicatrices (fibrosis hepática); con el tiempo esto puede generar cirrosis o cáncer. Los especialistas catalogan a esta enfermedad como la causa más frecuente de trasplante de hígado.

La principal forma de contagio en Guatemala es la transfusión de sangre o de productos derivados de ella (plasma y plaquetas), sobre todo si este procedimiento médico fue realizado antes de 1992, ya que fue hasta ese año cuando se institucionalizó la realización de pruebas a todas las donaciones, rechazando las contaminadas.

Hepatitis D. Es poco frecuente debido a que el VHD (también llamado agente delta) es un virus “defectuoso” que requiere la ayuda del VHB para multiplicarse; así, sólo las personas que padecen hepatitis B pueden infectarse. Las formas de contagio habituales son por contacto sexual, transfusión y uso de agujas contaminadas, si bien hay pacientes en quienes no se ha identificado su origen.

Hepatitis E. De tipo benigna y poco frecuente, es ocasionada por el VHE; afecta a adultos jóvenes y ha generado algunas epidemias en Asia, África y Centroamérica. Se transmite mediante el consumo de agua o alimentos contaminados, no desencadena inflamación crónica del hígado, sino aguda, y por razones no aclaradas puede generar hepatitis fulminante en mujeres embarazadas.

Hepatitis autoinmune o lupoide. Ocurre cuando células anormales de defensa confunden a los tejidos del hígado con agentes causantes de enfermedades y los atacan. Se suele vincular con otras enfermedades, como tiroiditis (inflamación de la tiroides, glándula encargada de coordinar múltiples funciones del organismo) y diabetes juvenil o tipo I (incapacidad del páncreas para producir insulina y regular niveles de azúcar; por lo general aparece antes de los 30 años), y algunas veces se presenta en distintos miembros de la familia, por lo que se sugiere su origen hereditario . Es más común en mujeres jóvenes y niñas.

Hepatitis por medicamentos. El hígado es el órgano encargado de descomponer los fármacos que consumimos para el tratamiento de enfermedades y síntomas, y hay algunos pacientes en los que, casi siempre por sobredosis, pueden originarse intoxicación e inflamación hepática mientras se lleva a cabo este proceso. Algunas de las sustancias que pueden desencadenar este problema son el acetaminofén (analgésico y antipirético), halotano (anestésico), eritromicina (antibiótico), metildopa (para controlar la presión arterial elevada), isoniazida (empleado en el tratamiento de tuberculosis) y metotrexato (utilizado en caso de artritis reumatoide), así como anticonceptivos orales.

Hepatitis por químicos o sustancias tóxicas. Alta ingesta de alcohol, desechos industriales o plantas venenosas, especialmente hongos, causan inflamación aguda del hígado.

Hepatitis por acumulación de grasa. Alto porcentaje de individuos con obesidad, colesterol alto y diabetes (incremento de azúcar en sangre por baja producción de insulina) sufren acumulación de grasa en el hígado (esteatosis), lo cual desencadena inflamación (esteatohepatitis) y atrofia gradual de dicho órgano.

Causas
En términos generales existen cuatro factores desencadenantes de esta enfermedad:

Asimismo, las causas de hepatitis aguda (que dura menos de seis meses) suelen ser infección por virus VHA y VHE, sobredosis de medicamentos y consumo de alcohol y sustancias tóxicas. Por su parte, la inflamación crónica del hígado tiene su origen en infección por VHB y HVC, respuesta autoinmune del organismo y exceso de grasa en el hígado.

Síntomas
En la mayoría de los casos este padecimiento no tiene manifestación alguna y en otros tantos asemeja un cuadro gripal, pues sólo genera cansancio, dolor de cabeza, fiebre y escalofríos. Empero, también puede hacerse evidente mediante las siguientes señales:

Diagnóstico
Se basa en distintas evaluaciones:

Algunos especialistas consideran importante que toda persona que tenga la sospecha de haber presentado los síntomas de este padecimiento o que se haya expuesto a algún factor de riesgo, debe someterse al menos a pruebas de sangre para conocer la salud de su hígado.

Prevención

Tratamiento
Dependerá del tipo de hepatitis que tenga el paciente, pero podemos resumir las medidas más importantes en las siguientes:

hepatitis

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